31/03/2009
Pancho Varona y Asúa, aroma de Lancome en el B8...
Hay noches realmente felices, eternas mientras Duracell actúa, envueltas en suave perfil de adjetivos radiantes, llenas de acordes admirables y sanas por quien las protagoniza. Hay noches felices que jamás debieran acabar, en las que no hace falta demasiado alcohol ni grandes fábulas. Que simplemente suceden y te vuelven mejor de lo que eres, en que la sencillez alrededor borra del mapa tanto de lo difícil. Hay noches barnizadas con olor a coche nuevo y km0 de Madrid en pleno Barcelona 8. Y noches donde todo ese mundo posible, además, sucede en medio del aroma de un perfume que se clava en lo más hondo. Esta ha sido una de ellas, porque en la madrugada que ya comienza a agotarse, aún queda presente el fulgor del concierto de Pancho Varona y Jaime Asúa cantando enredados en “Poèm” de Lancome…
Varona y Asúa prometen que se ponen nerviosos antes de empezar, pero no lo parece. Probablemente sean sinceros, pero resulta difícil imaginar a dos grandes tipos dotados de uno de los mejores dones, el de cantar y sacar lo mejor de una guitarra, que tiemblen tantos años después de subirse a un escenario por primera vez. Les creo sólo porque esa cruda confesión es revelación próxima de normalidad, de lo emocionall, de cariño y de respeto a quien tienen delante. Varona y Asúa, que saltan por las islas los fines de semana golpeados por lluvia inesperada, se recogen en el camino más corto entre Madrid y Barcelona con fines tan nobles como el de arrancarnos una sonrisa y hacernos cantar esas melodías que ya jamás se perderán. Ha sido una noche de Maestro Sabina “ma non troppo”. Y de muchas “alarmas” que no sonaron en su momento como debieron. También de Quique González, de Pedro Gabriel, de Dylan y de voces rotas rescatando el fondo de nuestra memoria…
Lo mejor de Varona es esa capacidad de abrazar tan cariñosamente, que es aún mejor que la de cantar, tocar y exprimir guitarras y panderetas. Lo mejor de Varona y Asúa es que hacen soñar con que el siguiente puedan repetir cada coma, aunque si no lo hacen e improvisan, tal vez podamos ser más felices desafiando inquietudes. Varona y Asúa rodeados de buen rollo en un Barcelona, 8 más lleno de mi vida que nunca. Con mis habituales Vic y Noe; con Alvaro, David y Maru, que me hace cruzar Despeñaperros sin dar un solo volantazo. Con B(M)erlín, Montejo, Sp(e)ttorno y Marqués, a quienes pasaron demasiadas lunas sin ver. Y noche con perfume de “Poèm” de Lancome, profundo, inmenso e interminable, colándose por los rincones y anhelando. Noche de recuerdos de colegio, de enlaces y propuestas, de relatos, de anécdotas, de canciones, de lo mejor, que siempre es preludio de grandes afanes.
Varona y Asúa dando un pasito más para forjar la historia de este bar que un año después de llegar es el más querido por los cantantes. Bendecido hoy por Pancho hasta los tuétanos al reconocer que es el mejor para tantas cosas. Con Ana Sinova más guapa que nunca. Con Tontxu entre el público, cordial y cercano (sí, no me he vuelto loco…), con punteos, cejillas, años 80, santorales y el aire divino filtrándose en nuestras rendijas. Noche de esas que arreglan el cuerpo hasta que llegue el momento de recargar con la siguiente. Noche en cascada, inolvidable, con asaltos al vacío que se llena en un periquete. Noche feliz, de tantos, cantos y tanteos…
