El chicle y la literatura
No le ha bastado colarse en el inconsciente
colectivo mundial como la golosina más refrescante y una de las más adictivas.
Ahora también ha logrado un lugar en la literatura popular y científica, sin
contar las manifestaciones de miles de personas alrededor del mundo que le
dedican poemas y hasta cuentos. Obviamente os estoy hablando sobre el chicle y
la popularidad que ha ganado gracias a su sabor, beneficios a la salud, entre
otros factores.
Una de las últimas publicaciones científicas
que toman al chicle como punto de investigación, es la realizada por la
antropóloga y arqueóloga estadounidense Jennifer Mathews, que se ha dedicado a
investigar sobre los orígenes del chicle, su descubrimiento y posterior
comercialización y éxito en ventas. Su extensa investigación hecha libro lleva
por título: Chicle: la goma de mascar de las Américas”. La primera parte del
libro se centra en las regiones de México, Guatemala y Bélice, lugares
originarios del árbol de zapotilla o también conocido como chicozapote, de
donde se extrae el chicle, o al menos durante la primera etapa de su
comercialización.
El estudio ha permitido conocer de cerca
algunas costumbres de la sociedad azteca relacionadas con el chicle. Por
ejemplo, que solo se permitía mascar chicle en público a los niños y a las
mujeres solteras. Hombres y mujeres casadas que eran vistos haciéndolo en
público eran catalogados como homosexuales y prostitutas, respectivamente. Sin
duda, un interesante trabajo el de Mathews.
Después del trabajo de recopilación histórica
de los primeros capítulos, la autora aborda el tema del chicle y su fuerte
vínculo con la cultura popular estadounidense, sobretodo mantenida por los
jóvenes. En la pantalla grande, los chicos quedaban mejor con un cigarrillo entre
sus labios y convirtiéndose en chimeneas humanas, mientras que las chicas más
interesantes siempre tenían un chicle en la boca, haciendo coquetos globos para
después desinflarlos. Todo esto entre un sinuoso juego de miradas.
Aún hoy, mascar un chicle aporta a quien lo
hace, aquel aire de parecer más importante. Pero esas ya no son razones válidas
y suficientes para hacerlo. Al menos no en estos tiempos, en los que un chicle
puede ayudarnos a prevenir las caries, a bajar de peso, dejar de fumar y un largo
etcétera.
Os dejo con letras inspiradas por el chicle:
Aquí una y aquí la otra.