Un año más, el día 25 (por el culo te la inco), va a nacer el ñiño dios. Sí, ya se que se escribe con mayúsculas pero si el emperador Constantino pudo poner la fecha de la festividad pagana más importante como el día del nacimiento de Cristo por cuestiones políticas y porque le salió de los cojones yo, si quiero, pongo "acapulco" con minúsculas. Pues eso, FELIZ AÑO NUEVO. Os deseo sinceramente y de todo corazón lo mejor... excepto a algunos que no me importaría ver debajo de un pilón. Pero esos, por descontado, tendrán un buen año.
El caso es que cada año, cuando se acercan estas fechas, me hago una lista con cosas que me comprometo a hacer. De momento, desde que empecé con esto hace ya más de dos décads, jamás he logrado terminar nada. Este año me propuse lo primero antes de que llegase 2009: ver el primer capítulo de la serie 18. Bien, no pude. Estuve frente al televisor hasta unos segundos antes de que diese comienzo tal evento. Lo siento compañeros. Os había prometido que sería un fiel espectador para así poder hacer una canción sobre tan magna obra. Lo siento, de verdad. No pude. Fue superior a mis fuerzas. Me levanté de mi cómodo sofá para prepararme una dorada a la sal y así comérmela en los 45 minutos de anuncios que acostumbran a poner las ccadenas televisivas (incluídas las públicas) cuando me topé con el álbum de cromos de High School Musical 3 que mi hija había depositado con mucha inteligencia en el suelo de la cocina para así poder ser pisoteado. Sin resistirme demasiado ojeé las fotos de Gabriella y de otros tipillos que no tienen nada que envidiar a los mosqueperros de mis tiempos. "A tomar por culo 18" Me dije. Era demasiado para mí. ¿De verdad los chavales de ahora son como anuncian en los trailers de esa serie? Se lo he preguntado a mi hija mayor y me ha contestado que a ella aún le quedan diez años para ser gilipollas. No he sabido que contestarle y la he mandado a un psicólo infantil. La pequeña, en cambio, me ha dicho que cuando sea mayor quiere ser Pocoyó. Por supuesto no me ha razonado porqué. Estoy empezando a pensar que la televisión nos influye demasiado. Ahora entiendo porqué mi exmujer me echó de casa llamándome Jorge Alfredo y no por mi verdadero nombre. Creo que en 2009 en esta casa no va a ver la tele ni dios. Y por supuesto no la sustituiré por una biblia.
Si habéis visto dicha serie me la contáis y así podré hacerme una idea de como está la juventud hoy en día.