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ROCKDELUX, Nº 257, DICIEMBRE 2007
GRANDE-MARLASKA "La obviedad es un cáncer para el pop"
Por David Saavedra
En los tres últimos años, el trío formado por Roberto Herreros (voz y guitarra), Malela Durán (voz y bajo) y Pepo Márquez (batería) ha sido uno de los fenómenos más comentados del pop independiente español. Primero como Garzón, luego como Grande-Marlaska, su pop acústico, veloz e inteligente ha conseguido seducir e ilusionar en esta pequeña escena generalmente tan carente de emociones. Mejores definiciones sobre el grupo que las escritas por Víctor Lenore (en www.superjuez.com) no las vas a encontrar aquí, salvo en sus propias palabras. Como el título de su primer álbum –autoeditado este mismo año en su sello, Tres Pies, y distribuido por Pias Spain–, es "El momento de hacer".
En su aparente sencillez, vuestras letras parecen muy elaboradas. ¿Es así? (Roberto Herreros): Pues me da un poco de vergüenza reconocerlo, pero lo cierto es que las hacemos casi siempre en el último momento. Las melodías surgen muy fácilmente, pero las letras no las escribimos hasta que no es estrictamente necesario. Esto no quiere decir que estén poco elaboradas: desde que las escribimos hasta que las grabamos les damos unas cuantas vueltas, pero el proceso no suele durar más de tres días.
Muchos textos me parecen bastante crípticos. ¿De dónde surge ese anhelo de ocultar un poco las cosas? (Herreros): No creo que haya una intención consciente de esconder lo que queremos decir. Supongo que en mi caso lo que ocurre es que tiendo a ser bastante hermético a la hora de hablar de cosas personales, y quizá eso se traslade de algún modo a ciertas canciones. De todos modos, lo de que no se entiendan del todo bien también es una opción estética. Por ejemplo, a mí me gustan mucho las letras personales de Hüsker Dü. En mi opinión, hay muchas canciones por ahí que se entienden demasiado bien. La obviedad muchas veces es un cáncer para el pop.
En su reseña del álbum en la revista ’Go’, Rafael Tapounet, de Los Carradine, dice que hacéis canciones de amor que parecen políticas y canciones políticas que parecen de amor. ¿Estáis de acuerdo con esa afirmación? (Herreros): Sí, de hecho me encanta esa frase, que creo que se ajusta a la perfección a canciones como "A partir de ahora". Cuando hablo de "ocupar mi posición", me refiero a una posición ideológica, pero también a buscar una referencia en la persona que tienes al lado. (Pepo Márquez): Es una frase muy acertada, además de muy bonita. Supongo que, además de por el hecho de haber analizado las letras y entenderlas, se debe a la dinámica del disco. El sonido que aporta la guitarra acústica de Roberto y nuestra sencillez instrumental hacen que no sepas qué esperar de cada canción y que tampoco puedas identificar la temática con el ritmo. Creo que, en ese sentido, es un disco involuntariamente equilibrado. (Malela Durán): Yo entiendo que esto tiene mucho que ver con lo tremendamente románticos e idealistas que somos en el fondo (o no tan en el fondo), y supongo que esto afecta mucho, para bien o para mal, a la manera de enfrentar las canciones.
Palabras como "repensar" y "mercancía" no son nada habituales en el pop español. ¿Os ha costado incorporarlas con naturalidad a vuestras canciones? (Herreros): Qué va. Las letras surgen de un modo muy natural. No intentamos incorporar términos concretos, aunque recuerdo que al principio a Malela le costaba un poco cantar frases como: "¿Qué es lo que extorsiona a la sociedad?". Pero se acostumbró enseguida.
Uno de los temas más comentados del disco está siendo "Caza menor", donde arremetéis contra cierto tipo de blogueros. ¿Os molestan sus críticas? (Herreros): No. De hecho, hay blogs que nos gustan mucho. El problema está más bien en los ataques de tipo personal. Lo llamativo del asunto es que los debates más encarnizados de la red sean tan intrascendentes. De ahí lo de "Caza menor": puedes hacer un blog para criticar, qué sé yo, a Rajoy o a Zapatero, pero dedicar tus esfuerzos a cargar, generalmente con más prejuicios que argumentos, contra personajes concretos de ámbitos restringidísimos es tan ridículo como patético.
Se os ha definido como un grupo de pop rápido. Paradójicamente, os veo poco inmersos en la velocidad de la vida musical actual: entregáis vuestras canciones con lentitud y mimo. (Herreros): Yo es que siempre digo lo mismo: creo que hay muchos grupos que tienden a darle mucha importancia a la forma descuidando cada vez más el fondo. (Márquez): Creo que la fiebre por la acumulación ha llegado a la música casi como a las cuestiones patrimoniales: "Dime cuántos discos has grabado y te diré quién eres". Es curioso que uno de mis grupos favoritos y que me ha cambiado más la vida sea Texas Is The Reason, que sólo sacaron un álbum, un 7" en solitario y dos singles compartidos. (Durán): En este sentido, tener tu propia discográfica ayuda muchísimo, pues no tienes nadie por encima que te meta prisa o que te obligue a firmar contratos de permanencia. Mira, por ejemplo, cuánto tardaron en sacar un LP Hello Cuca...
Un punto de inflexión importante en vuestra carrera fue el concierto de Benicàssim en 2006, en cuyo transcurso cambiasteis el nombre de Garzón a Grande-Marlaska. ¿Os sorprendió la reacción tan positiva del público cuando leísteis el comunicado? (Herreros): Pues si te soy sincero, yo creo que la ovación nos sorprendió a todos. Para bien, claro. (Márquez): Yo estoy convencido de que había mucha gente que pensaba que aquello se trataba de una broma. A las ocho de la tarde, a cuarenta grados debajo de aquella carpa y sin demasiado que hacer por el recinto hasta que empezasen los grupos grandes, alguno debió pensar: "Mira éstos, qué simpáticos". (Durán): Supongo que entre el público había de todo, pero yo recuerdo ese momento y la canción posterior, "Turno de réplica", que entonces aún no tenía nombre, como uno de los más emocionantes que he vivido con el grupo.
Toda la polémica sobre el asunto Garzón / Grande-Marlaska os ha dado mucha exposición en los medios. ¿Os frustra que ese tipo de anécdotas primen sobre la música o celebráis haber tenido la habilidad de encontrar una forma de llamar la atención para que así os haga caso gente que de otro modo no os lo habría hecho? (Herreros): No, nosotros no queremos llamar la atención de ese modo, y de hecho nunca lo hemos buscado. Otra cosa es que consiguiésemos salir airosos del asunto con el juez Garzón, dándole de paso una vuelta de tuerca a nuestro proyecto satírico. Fue una salida honrosa para nosotros y un ridículo estrepitoso para el juez. Llámalo guerrilla de la comunicación. Pero no tenemos la menor intención de seguir explotando aquel episodio. Para nosotros, lo más importante son nuestras canciones.
GO MAG, Nº 84, DICIEMBRE 2007
GRANDE-MARLASKA Utopías
Como en aquel relato de Raymond Carver en el que el pastelero dice haber dejado de ser persona para ser simplemente un pastelero. Como las cosas retorcidas que maquillamos para que sean simplemente pensamientos sarcásticos. Garzón dejaron de ser Garzón para ser Grande-Marlaska y enseñarnos que uno puede ser persona, pastelero, retorcido, natural, sarcástico y directo haciendo pop acústico y enérgico. Trío de ases (Roberto, Malela y Pepo) que se ha autoeditado uno de los discos de debut más importantes de los últimos años en nuestro país, "El momento de hacer" (Tres Pies, 07).
Por Beatriz G. Aranda ¿Recordáis la vez que os disteis cuenta de vuestra ideología política? (Malela) Mi primer recuerdo nítido lo sitúo en mis 12 años, comentando en el patio del colegio las elecciones del 93, que estaban a punto de celebrarse. (Roberto) Lo que activó cierta conciencia política fueron los grupos que escuchaba a los 13 años. Yo siempre digo que para madurar una posición política hay que leer y estar atento a lo que sucede a tu alrededor, pero para empezar basta con escuchar a The Clash o a Kortatu. (Pepo) La primera vez que hablé de algo realmente político con mis padres fue cuando un ex guardia civil y dos skins asesinaron a Lucrecia Pérez. Creo que fue en 1992, y yo tendría 14 años. ¿Por qué apenas hay grupos pop en castellano con fondo político y/o compromiso social? ¿Es por la ausencia de referentes (los cantautores se adueñaron de la parcela hace años), o sólo reflejo de unos tiempos de pop apático? (Malela) Yo creo que un poco por todo, aunque igual extendería lo de pop apático hacia ’apatía general’. Esa de: ’Ay, es que a mí no me interesa la política’. En la sociedad de consumo total, donde la música es un producto más, ¿seguís creyendo en las canciones como cebo para animar a la gente a pensar? (Pepo) Yo sigo pensando en el poder que tiene la música, no sólo para divertir, sino para cambiar vidas. (Roberto) Yo no creo que, en ningún caso, un grupo pueda cambiar el mundo, pero sí pienso que puede ser un buen punto de partida para que alguien se interese por la realidad que le rodea. Ahí coincido con Pepo: a mí hay grupos que me cambiaron la vida. Hablando de consumos y de modas. Llenos totales en conciertos de Interpol, Bloc Party o Wilco. Parece el pop alejado de las listas de ventas atrae a gente en nuestro país. ¿Y por qué el pop de fuera, cuyas letras entienden pocos? (Malela) Lo de los prejuicios con el producto nacional y las loas al de fuera es algo que viene de largo. Por ejemplo, la moda tremenda que se creó con Goran Bregovic. Entre sus admiradores se encontraban un buen número de personas que, por sistema, rechazaban el folklore de aquí. Y sobre las letras... bueno, es que a veces es un plus no entenderlas, ¿no? De Garzón a Grande-Marlaska y cierta popularidad porque me toca. ¿Veis, ahora que han pasado unos meses, todo aquel revuelo con lo del burofax de los abogados del juez Garzón, el cambio de nombre en el concierto del FIB, salir en la tele, etc., como algo bueno para la banda? (Roberto) A mí no me hizo ninguna gracia el asunto. Venía de soportar un desgaste considerable por la amenaza de multa que Ladinamo (el colectivo en el que participo) recibimos de la Comunidad de Madrid por organizar un concierto pro-zapatista. Aunque creo que lo solventamos con ingenio. (Pepo) Yo lo veo como una anécdota desagradable en un principio, y graciosa a largo plazo. ¿Qué teníais en la cabeza cuando entrasteis a grabar el disco? (Pepo) Aunque parezca una estupidez, yo sólo pensaba en hacerlo bien. (Roberto) Yo, sobre todo, pensaba en terminar las letras. Algunas, como "Grant", las escribí un día antes de grabarlas. "De este lado" y "Bloqueo" se hicieron también durante la grabación. Precisamente en "Bloqueo" la acústica de Roberto va una velocidad infrahumana... ¿Es un disco así, construido a base de detalles (un trompeta por aquí, un juego de voces ahí, batería que se deshace de repente acá)? (Pepo) A mí me gusta decir que este disco está lleno de accidentes. En cada canción pasan muchas cosas. Y eso es fantástico, porque en nuestra vida pasan muchas cosas. Muchas de ellas a la vez. Se os relaciona con artistas de la talla de The Wedding Present o Violent Femmes, pero hacer canciones en castellano es diferente, el idioma lo cambia todo... (Roberto) Yo creo que es lógico que nos comparen con grupos como Violent Femmes o, qué sé yo, con Woodentops, ya que no hay mucha gente en España con un formato así, acústico y, a la vez, enérgico. Pero lo que nos diferencia es precisamente que cantamos en castellano. Y no nos engañemos: que tocamos mucho peor. Fondo-forma. Letras directas. Portada cuidada de Jaime Narváez. ¿Lo punk en Grande-Marlaska es el fondo y el pop la forma? (Pepo) Creo que un grupo es bastante más de cómo suenen sus canciones. Sin duda tenemos una manera determinada de hacer las cosas ligada al ’hazlo-tú-mismo’, a la verdadera música independiente y a la confrontación formal e ideológica con lo establecido. Trabajáis en copyleft y os habéis autoeditado en Tres Pies. ¿Fue mal la experiencia con discográficas con el EP "Otra fuerza"? (Malela) No fue mal, para nada, pero teníamos unas ganas tremendas de intentar hacer esto nosotros mismos. Mezcláis con soltura el sonido desnudo de lo acústico con melodías a veces punk, a veces pop, y letras de acción. A eso se le llamó alguna vez folk-punk... (Malela) ¿Folk-punk? Suena bien, pero me extrañaría muchísimo que una etiqueta que tratara de definirnos no incluyera el pop. (Roberto) Yo creo que es evidente que, en buena medida, hacemos folk-punk, pero también muchas otras cosas. Y principalmente, sí, somos un grupo de pop.
11:03 PM
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