Pop épico a la caída del atardecer
Fátima Vila | Cádiz
Hacen una música atípica y rara en los territorios del folk y la guitarra flamenca, en una tierra a veces demasiado volcada sobre sí misma, sobre unas cuantas melodías que se reinterpretan de manera circular. Decidieron hacer música y la hicieron mirando al norte, al estilo anglosajón y las tardes de melancolía donde la lluvia se filtra, quejumbrosa, tras las ventanas. Se definen a sí mismos como un «pop épico y oscuro», una fórmula distinta de hablar del sur y de sus territorios. La hora violeta es un trío musical nacido y desarrollado frente a las montañas gaditanas de Alcalá de los Gazules. En un entorno del que han sabido destilar buenas dosis de romanticismo solitario, de preguntas al viento en mitad de un resuello existencial. Su primer disco, Infinitos días de lluvia, grabado por la discográfica independiente Junk, es un abanico de temas donde se desgrana «la tónica de toda una generación».
Sus temas, como el propio nombre del grupo, tomado de esa hora del atardecer «que tanto gusta a fotógrafos y cineastas»; hablan de momentos de reflexión profunda, «instantes en los que, en mitad de la melancolía del anochecer, nuestras canciones podrían estar soñando». «Intentamos expresar sentimientos que tratan mucho de la soledad, el desamor, el existencialismo. Cosas que forman parte de la vida que nos ha tocado vivir», asegura Pepe Macías vocalista de un grupo formado además por Víctor Caro a la guitarra y Jesús Cordero en el bajo y los teclados.
El proyecto discográfico, que unió en el año 2000 a Macías y Caro tras su paso por grupos como Psicoorgasmo y Efecto Invernadero, ha contado en este primer álbum con los apoyos de algunos de los músicos referentes como el del batería de Los Planetas, Erik Jiménez, o el del estudio de Josema Dalton, de los Hermanos Dalton.
Entre los referentes del grupo, nombres como Los Planetas y La buena vida, así como referentes internacionales como The Cure, Radiohead o Grandaddy. «Nuestros referentes están en el mundo anglosajón aunque nunca hemos querido cantar en inglés porque nos interesa que la gente entienda lo que decimos en nuestras letras», apunta Macías que reconoce las dificultades de salir adelante con este tipo de música en un lugar como Andalucía.
«También ha sido complicado trabajar desde una localidad pe-queña, aunque ha tenido sus compensaciones . El aislamiento y la montaña nos han ayudado a la inspiración», apunta.
Llenos de proyectos de futuro y con la expectativa de nuevos trabajos actuarán en Granada el 1 de diciembre y en Madrid el 15. La cita de Cádiz, adelantan, está cercana.