The Grave Yacht Club, que se encargaron de abrir la noche, fueron de menos a más. Estoy hablando de intensidad, no de calidad. Porque lo cierto es que tienen temas muy buenos, que emanan las esencias de
Neil Young destiladas a través de
Wilco y otros héroes del americana, con devaneos
folkies (muy buena la versión de «The Fisherman's blues») y algún toque oscuro (deberían profundizar más en esa faceta), como el del
Nacho Vegas más roquero y que delata su querencia (confesa) por
The Black Heart Procession. Además, otros pequeños detalles (pinceladas de tropicalismo y percusiones amerindias) hacen que en
Wasted!, su último EP, las canciones resulten más frescas y menos monótonas que las de
Get Drunk! su primer LP autoeditado.
Pero es que, además, no sólo es que tengan buenos temas. Es que los chicos saben tocar y desenvolverse en escena. Y los pocos congregados lo agradecimos. Dos buenos guitarristas, una voz convincente y una base rítmica entre sutil y contundente, con un batería de lo más versátil. Fue un concierto ameno en el que los de levante nos llevaron al huerto sin que pudiésemos ofrecer resistencia.
Texto: Joven Frodo (con ayuda de Javi Kaos)
http://www.mordorsonoro.blogspot.com/