vuela mi pluma por el papel
pero quizá no llegue a tus oídos,
dice demasiado de mí,
le tendré que cerrar la boca,
en más de una ocasión
me ha bajado los pantalones
delante de ti
y no me ha pedido perdón.
Suerte que escuchas y sonríes
y buscas a todo su lado bueno,
que para sombras ya esta el mundo
y su sordera.
¿Recuerdas la melodía de las gotas de lluvia
en el pantano?
los soplos de vida,
los molinos de viento a un lado de la carretera,
las antenas refugiando a los gatos en la ciudad.
¿Recuerdas las paredes blancas donde crecían
nuestros dormitorios?
la infancia como una colección de cromos
y los amigos
el maná.
Hoy vamos tomando forma pero aún nos queda tiempo
para rodar por las montañas
pidiéndole al sol que abra los ojos,
gritando que aun queda alguien,
caleidoscópicos en nuestro reflejo,
con la amnesia de las letras de algún libro,
con el trazo de la fugacidad
en nuestras miradas.
Hay un espejo en el cuarto de baño
que se largó a descansar...