48 días después todo cambia, todo fluye... Agridulce final de exámenes, agradable viaje por el sur peninsular, y aún más dulce llegada...
Era ya mucho tiempo sin tener razones para sonreír, tiempo en el que quizás, me había olvidado de cómo hacerlo... Y realmente no lo recordaba... Nublado por el soplo del viento del hoy... Que hoy se vuelve ayer...
Razones para seguir soñando en todo aquello que un día dejé tirado en la mediana sin hacerle más caso, pensando que no era más que un espejismo... Afortunadamente no era así...
Y se sigue repitiendo la misma historia una y otra vez... Vienen y van, van y vuelven... Y es que supongo que hay ciertos sentimientos que nos arrollan en un remolino, y no podemos hacer nada contra ellos cuando llegan a la puerta de casa...
Así, de nuevo, salgo, cojo aire... Tras mucho tiempo en éste viaje, con quien quiero estar y en el momento que quiero hacerlo...
Y así, volvemos a la carretera...