No podía faltar un blog dedicado a mi ídolo de las canchas, Paolo Maldini mejor conocido como "Il Capitano" y a la vez hacer una retrospectiva de mi vida futbolística
Desde su debut el 20 de enero de 1985 hasta su retiro el 31 de mayo del 2009, siempre fue un jugador leyenda que representaba muchas de las bondades de este deporte, ejemplo fuera y dentro de la cancha, líder nato para ser el capitán indiscutible de su equipo, el AC Milán, como de su selección nacional, Italia.
En sus inicios jugaba de lateral izquierdo y al final de su carrera jugó de defensa central, sin ánimos de exageración fue sin duda uno de los más limpios, duros y mejores defensas en de la historia del fútbol. Con toda la tradición de la escuela italiana que los caracteriza por haberle enseñando al planeta el "Cómo defenderse bien" y llevar el sistema defensivo a nivel de arte, Maldini fue sin duda uno de sus mejores representantes.
No profundizaré demasiado en sus dotes como crack: ubicación, velocidad, anticipación a las jugadas, disciplina táctica, lectura del juego para saber cuando atacar y cuando defender, carácter y fuerza mental, hambre de victoria, técnica individual para el control, golpeo y cabeceo del balón, y un largo etc. porque los videos de sus partidos ahi están para quien guste disfrutarlos y aprender como yo de su juego.
A donde si profundizaré es en lo que significó para mí como jugador mexicano amateur de fútbol. Un poco de histora para ubicarnos:
De niño jugaba al fútbol con mi hermano y el sueño de ser futbolista profesional siempre lo tuve presente, pero eso no era opción para mi señor padre, quien piensa que es mucho mejor cultivar la cabeza que el cuerpo, punto de vista respetado y entendido varios años despues.
De niño nunca destaque como un gran jugador, era de los que escogían a la mitad para su equipo, pero eso nunca me desanimo, empece jugando de volante por derecha, posición que poco a poco fui atrasando hasta convertirme en lateral derecho ya que no tenía la velocidad, el cambio de ritmo y la habilidad para burlar jugadores y llegar franco a posición de gol.
Al principio no me gustaba la defensa, porque yo quería meter goles, pero en la preparatoria, donde fue mi primer despegue futbolístico, nadie queria ser defensa y mi oportunidad para destacar estaba allí con los "cascareros" de las canchas y mis amigos. Con el paso de los partidos y el tiempo empezó a gustarme la defensa y empecé a jugarla decentemente.
Ya en la Universidad y gracias a esas pocas habilidades adquiridas fui invitado a jugar con varios amigos en diferentes ligas pero mi tope futbolístico lo alcance cuando me invitaron a formar parte de la selección de fútbol rápido de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, para mi fue un sueño hecho realidad, jugar para el mejor equipo de fútbol de toda la UNAM era un orgullo, claro que no fui titular indiscutible ni pieza clave porque, afortunadamente y desgraciadamente a la vez, me tocó jugar con una de las mejores generaciones de futbolistas que haya tenido la facultad y eso significó estar en la banca muchas veces.
A pesar de no jugar mucho en partidos oficiales, si lo hice en partidos de práctica y en los entrenamientos, esa etapa la recuerdo con cariño y orgullo porque aprendí literalmente un CHINGO de fútbol y de DEFENSA.
A la par de aprender y perfeccionar mi fútbol con la selección de ingeniería me empecé a desarrollar como capitán de Vodka Juniors, equipo de fútbol soccer que ganó 3 campeonatos un subcampeonato y 2 terceros lugares en el torneo interno de la Facultad de Ingeniería.
Con este equipo aprendí lo que es ser un capitán, lidereando a mis compañeros de la mejor forma posible, saber dar gritos de ubicación y algunas veces de regaño y por supuesto saber el significado de sacrificarse por el equipo.
Unos años después haciendo una retrospectiva de mi desarrollo como capitán le pregunté a varios compañeros claves durante ese periódo acerca de mi desempeño y cada uno de ellos me dio su punto de vista al respecto. Tengo que comentarles que fue grato constatar que el balance fue muy positivo para mi, al parecer hice bien las cosas y eso me llena de una satisfacción enorme.
Gracias Heber, Ramón, Israel, Rodrigo, Adrián, Christian, Bogdad, Emy y a todos los que formaron parte del Vodka Juniors ya que sin ellos yo no hubiera hecho nada...
GRACIAS Paolo, eterno capitán...