por Mowat, desde Berlín, Alemania
Ya
veníamos hace meses escuchando sobre la grabación del nuevo disco de
Javier Barría; nos contentábamos con uno que otro adelanto vía myspace
o imaginando como sonarían en un disco las versiones en vivo que nos
mostraba.
Por eso cuando Javier me pide que comente “Introducción a la geometría”, IALG,
recién salido de la masterización, no me puedo aguantar las ganas y me
es imposible evitar el vértigo mientras me alisto a apretar play.
Pero
la sensación que provoca IALG es diametralmente opuesta. La escucha de
este disco emociona. A medida que pasan las canciones, se refuerza la
convicción de que se está frente a una de las obras fundamentales de
uno de los autores clave en la música popular latinoamericana actual.
Y es que para entender bien este disco, hay que hacer una pausa y reflexionar un momento sobre la figura de Javier Barría.
Empezar
por cosas evidentes: un cantautor que cuenta con 13 discos editados,
que suma mas de 300 canciones escritas; un músico que sorprende con uno
de los más impecables y delicados shows en vivo que se pueden
presenciar hoy en Chile; un escritor de canciones que hoy toca los puntos altos de nuestra tradición compositiva hispano-parlante.
Un
compositor que graba su ultimo disco como parte de un infatigable
periplo, y que de manera natural, orgánica, así sin darse cuenta, nos
deja sobre la mesa un disco casi perfecto.
Y suena la música: Barría y sus máquinas vivientes.
IALG
es un disco programado; secuenciado hasta la saciedad. Y aún así Javier
Barría logra hacérnoslo escuchar de una manera tan fluida que llama la
atención. Hace recordar al “Debut” de Björk o al “Kid A” de Radiohead,
por lo malditamente corto que se hace de escuchar.
No
es solo la capacidad de conducción de Javier lo que destaca. La
minuciosidad mostrada en la tan acertada elección de cada uno de los
sonidos que “son” cada tema, es la muestra del oficio; cualidad
adquirida no por chispa genial ni por inspiración innombrable: es el
gusto por la belleza acumulado a través del noble acto de escribir
canciones.
Musicalmente,
Barría comete aciertos grandes en este album; nos sorprende con
sentidos e inteligentes giros, que nos llevan por unos instantes a
sofisticados paisajes, pero que siempre resuelven a lo justo y
escencial.
Es así como se nos muestra la devoción y fidelidad de Barría hacia el formato canción.
De
la misma forma es que se trasluce en IALG la soltura y comodidad que ha
logrado Javier al momento de componer. Las melodías son instantáneas,
diligentes; las armonías, estudiadas, pero muy lejos de enfriarse en lo
estéril; ¿y las estructuras?, deliciosas.
Estamos ante el más logrado manejo de la forma y del color en Barría hasta ahora.
Mirando
sin pausas nos topamos a las letras del disco. Lejos del mal de los
sinonimistas, o de los versos por minuto unidos sin razón aparente, en
IALG aparecen las más variadas líricas de Javier. Imágenes de
ensoñación conviven con la más delicada cotidianeidad: “...la casa se
hace más grande / a la velocidad del anhelo...”, “...el vértigo que dan
los entrepisos...”.
Aquí
la versatilidad de Barría se hace palpable; en textos que se nos
aparecen como evidentes a la vista fácil, pero que permiten, y
exhortan, a dobles o incluso triples lecturas.
Estos tres elementos, fidelidad, manejo y versatilidad, son amalgamados en una feliz maquinaria; las máquinas vivientes: IALG.
Y
es que la tentación de escribir sobre cada canción, cada detalle, cada
esquina, es muy grande. Por lo mismo termino aquí, haciendo un llamado
general a todos a descubrir cómo va
a sonar la música latinoamericana en la década venidera; en su
reproductor de música favorito inserte en este orden los álbumes siguientes: el “1A” de Leo Quinteros, luego “39°” de Lisandro Aristimuño y ciérrelo con “Introducción a la geometría” de Javier Barría.
Buen Viaje.
Mowat, músico y productor chileno afincado en Alemania. Ha trabajado con los músicos nacionales Leo Quinteros y Chinoy