Empezamos a notar que iniciamos el principio de algo que comienza. Es una intuición con un sabor vago: perezoso como la caída de la mermelada por...
tu vestido
que comienza por el principio de la rodilla que inicia la subida hacia un precipicio cuya caída estimula la superación de nuestra vagancia y pereza porque ese abismo
es un anuncio de mermelada.
Y andamos marcados por un signo diabético
Y nos pillas con hambre alfabética
Y además nos pillas
iniciando el principio de algo que comienza
con la onomatopeya de un mordisco
que suena ÑAM
mientras cae por tu precipicio sin saber que anuncia
una caída suculenta
al grito de
ÑAAAAAAAAAAAAAAAMMMMMM