REVIEW DE PAIN MACHINES EN REVISTA "EL CARRETE"
Por: Fabio Salas Zúñiga.
RAINING : "PAIN MACHINES", CD, 2006.
Es un hecho dado que el heavy metal hecho en Chile desde hace unos años viene estando de capa caída y sin la convocatoria y la fortaleza que mostró hasta comienzos de los años noventa. Hace mucho ya que el metal nacional carece de referentes y de bandas que representen para este sector lo que en algún momento simbolizaron grupos como Massacre, Dorso o Criminal. Algo que por lo demás viene pasando con el heavy a nivel mundial que está sufriendo signos de una fuerte contracción histórica.
Vaya lo anterior para referirnos precisamente a un grupo que podría representar a escala nacional una solución de continuidad con lo que hicieron las bandas metaleras chilenas en los 80 y 90 y que aparece aquí con todo el vigor y la frescura de un buen grupo de rock.
Se trata de Raining, una banda formada por el guitarrista Sebastián Osorio, el vocalista J.P. Arancibia, el batero Guillermo Morales y el bajista Marcos Zavala. Este grupo de heavy metal cultiva un estilo que debe mucho al speed pero con una melodiosidad que recupera gran parte del vigor que esta música debe poseer para no caer en el esquematismo y la repetición.
Una de las mayores taras de los grupos chilenos de heavy es que siempre componen sus canciones en torno al mismo esquema: intro, estrofa, estribillo, solo, estribillo, coda. Que es lo que Raining precisamente evita ya que en su música hay una amplia variedad de ritmos, registros y estilos, incluso en el terreno de la balada blues lo cual agrega una agradable sorpresa al escucha atento.
El guitarrista Sebastián Osorio es un verdadero talento en su instrumento, rápido, de buena digitación y con buena potencia y precisión en su sonido. Sus solos son de gran calidad y en vivo este detalle se aprecia todavía más. Este guitarrista comprende muy bien el uso que se le debe dar al riff en la guitarra metalera, sus solos así lo comprueban. Arancibia, el vocalista, pese a ser tan menudo y evidentemente chileno, canta en inglés con una dicción y acierto fonéticos que sorprenden pues si en el rock chileno hay una escasez crónica de buenos vocalistas, JP aquí demuestra ser un muy buen cantante ya que su inglés no desmerece y alcanza unas octavas en los agudos que muy pocos solistas chilenos podrían alcanzar. La base bajo batería aporta lo suyo con mucha fuerza, sincronización y solidez precisamente para que la guitarra de Osorio pueda descollar entre tema y tema.
Raining no suena como una banda de guitarrista más acompañamiento o una banda de cuatro músicos que esconden su limitación instrumental con aplomo y dedicación.
Todo lo contrario: suenan como un grupo muy equilibrado y una verdadera conjunción de talentos. Lo mejor que se puede decir de ellos es que si uno no supiera que se trata de músicos chilenos perfectamente creería que se trata de una banda inglesa de heavy muy en la onda del tardío Maiden o de grupos power alemanes.
Lo único objetable es la presentación del disco, ya que la carátula de esos instrumentos quirúrgicos odontológicos más sugieren un flyer de una película de terror como Hostal que una auténtica banda de rock metal chileno. Asimismo pudieron haber aprovechado la impresión de un booklet desplegable para idear algo más bonito o más imaginativo, ya que ese largo listado de agradecimientos no dice nada sobre la música del grupo y aburre leer tanto nombre insulso. Ésta es una tara de todos los grupos noveles: agradecerle hasta a dios y a la abuelita el milagro del primer disco pero ya está bueno que alguien la corte porque esos sets de agradecimientos interminables son una lata y no aportan nada bueno al contenido de un disco salvo demostrar que los músicos en cuestión tiene muchos amigos pero eso qué puede importar.
Lo cierto es que Raining es un muy buen grupo de heavy metal y que podría representar una esperanza para el renacimiento del género en nuestro país, tan venido a menos como el país mismo, mirándose siempre el ombligo mientras en el mundo pasan otras cosas...