El hombre que vendió su suerte
I
He vendido mi suerte
A unos ojos castaños e intranquilos; los míos
He cambiado mi suerte
Por un amor morboso, una alucinación, un delirio
La soledad que se acuesta hoy en mi pecho
Es un puñado de soledades acompañando mis pasos
Por ellas he sido hallado,
Por mí, recogidas en el camino
Pues ayer vendí mi suerte, mi hogar, mi lecho
Y compré con ella todo lo abandonado
Todo lo maltrecho y apaleado; todo lo hastiado
Liberé en mí a los prisioneros del olvido
II
Desesperación, tristeza; ¡de espaldas a la Fortuna habitas!
En el empujón al Infierno moras, junto a la abominable arpía
Madre de ángeles negros que roban mi suerte; mi vida
Pues son ellos los que me guían por este desierto
Con sus ojos ciegos
Sus días lucífugos
Estrellas de mala sombra
La Muerte, su beso; tu amor compasivo
Sí hermano, hermana, ¡nuestra suerte ayer hemos vendido!
Atrás queda el hogar, el corazón incansable de nuestra madre
El mundo y sus números sociales, sus días clonados, sus compromisos
Y sólo yo sabré por qué te sientes tan afortunado
Tan sólo, y tan desgraciado
Tan lejano, tan furtivo
Tan libre
Y tan vivo.
Carlos N.S.