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Planeta Trementina

TREMENTINA LUX

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Last Updated: 6/30/2009

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Tuesday, June 30, 2009 

Current mood: NAIF, VA POR TÍ ;-))



Tuesday, June 23, 2009 

Current mood: VIENDO LA VIDA PASAR
A lo mejor no entendéis nada de todo esto, mala señal sería que lo entendieráis, el caso es que la letra me pide paso, desahogo, diríamos, advertidos podéis leer este post o salir a tomar el día, que lo hace bueno y la noche, que será la de San Juan, algo habrá que desear... (es hoy, ¿no?) Yo deseé, aquí, el año pasado, vaya que si deseé...con acento en la é, que bien suenan algunas "e"... aunque los interesados ya lo saben.

A lo que iba: Hoy siento una gran distancia entre el Arte y la Vida. No se si es insalvable. Tampoco puedo explicaros el por qué, no es que no lo sepa, es que no puedo explicarlo, es distinto. A mí, que siempre voy de adalid del uno y de la otra, esto, me descuajeringa, me gusta que estén cerca, que se le va a hacer...

Es como si durante un tiempo, el Arde fuera un platillo vacío, en una balanza donde en el otro platillo se amontona victoriosa la Vida, con sus excrecencias y su voluptuosidad, amnésica, ágrafa, polígama, llena de veleidades, insensata, risueña, incendiaria, ignorante, ebria y procaz, que para eso es Vida.

Llega un día, o unos minutos, tres minutos, en que la Vida se vuelve contagiosa y en su estallido bárbaro comienza a cederle al Arte todo su peso, y su color favorito, que es el rojo. La vida habla y el Arte escucha. A partir de entonces, se conocen y se imbrican. La vida se desborda en él, se crece en él, toma consciencia y se vuelve magnética, la Vida se vuelve existencia en la medida en que ya no es Vida, sino un cadáver exquisito, escrito, poetizado, ensalzado, cantado, firmado, rubricado, grabado, filmado, y fluye tanto en las ingles del Arte que es por ello más que nunca Vida con mayúsculas!!.

La Vida, ésta que se trasciende a sí misma, llega un día en que deja el platillo vacío y mira al Arte, tan lleno de ella, gozoso, adjetivado, brillante, nuevo, Vivo, tan vivo como un recién nacido: - que bonito, dice ella, -que bonito está el Arte!. Ese ha sido el tiempo secreto del parto, en el que Vida y Arte, tan serenos, parecían uno y se tocaban los labios, si es que alguna vez tuvieron carne para tocarse, ojos para mirarse, letra para fundirse. Los platillos están cerquita, en esa almendra mística, casi placenta intrauterina, conectados por el brazo del destino y el contrapeso de lo que estaba escrito que se escribiera, intercambiando fluidos como en un acto amoroso que dura meses; cuánta belleza!.

Sin embargo, hoy la Vida es el zumo de naranja con el que el Arte desayuna, antes de almorzar, comer y cenar, antes de negarla tantas veces que al final, la olvidará creyendo que nació de la nada, del sí mismo, de la maldita tautología. Hoy, el Arte se emancipa: -Bye, Bye querida, y la Vida lo mira de reojo, se despide de él con un pañuelo, como una niña, pequeña, muy pequeña que se ha quedado huérfana...¿y quién la escuchará, ahora?

La Vida, que siempre ha sido un poco Zen y que se llena sola, sin quererlo, toma consciencia de que por un momento, hoy tan solo el vacío la llena y que no le queda otro albedrío que seguir siendo Vida, llenarse para desposeerse, un frasco de vitaminas en el sistema solar. ¿Es útil la vida cuando se ha convertido en Arte? ¿Podría el Arte volver a nacer con independencia de la Vida?. No, se necesitan. Y están orgullosos, el uno de la otra, la otra del uno y se miran con tanta distancia que podrían, podrán en un futuro, siendo los dos uno solo, partido en dos, no reconocerse. Es un adiós en la medida en que es un secreto y sólo los investigadores del siglo venidero quitarán lo obvio y sacarán a la luz toda la penumbra.

El Arte come Vidas crapulosamente. Sí, el Arte es un crápula, pendenciero, solitario, sin escala, sin control, un profesional de la representación...un caníbal: -que bien! -dijo la Vida, antes de ser comida, el Arte me hará inmortal!!.

Si, que paradoja, el Arte es una delicia que los mortales nos comemos en Vida. Alimento para nuestra alma que llena el platillo de la Vida Pública, que se desborda, que se ríe, llora, Vida que se dilata y siente alegría o tristeza cuando el Arte, le cuenta cosas, cosas, que la Vida Privada le enseñó... y vuelta a empezar, supongo, pasado un tiempo, mucho tiempo... Hambre, me voy a almorzar... ¿Hay alguien ahí, aún?

Pues: Feliz San Juan y a desear. Retroalimentación: Ñam, Ñam, Ñam.
TREMENTINA LUX


Monday, June 22, 2009 

Current mood:Impermeable
La habitación Roja en la Mirror. Que bien. Letras inteligentes, desparrame emocional, verborrea imparabilísima, ritmo, rock, popopopop.... y esa sala, que de no ser por los mazas espentones, sería como mi jardín secreto, mi segunda casa.

Jorge contó anécdotas. Lugares comunes de la terreta, Espiral, personas inspiradoras de la noche valenciana, que agradecido!!!..."para quererte no me haces falta"... Contaba que la novia de un amigo, que no tenía ni idea de música, tras verlos en directo dijo: - ahora ya se que caras ponéis cuando F... (no lo digo por si me censuran el blog, pero empezando por F podéis imaginarlo) ;-)))) Mira, esto es algo que yo, sin idea de música, siempre he pensado, en los mismos términos, además, quizás por eso tiene tanto morbo lo del rock, ¿no?. Esta vez no he hecho fotos, aunque me hicieron alguna y nos hicieron rabiar de gusto: Merci LHR!!!!.

¿Otras cosas buenas del finde? pues hacer volteretas laterales que te permiten poner el mundo a tus pies, estar con gente maja en la playa, una siesta de domingo im-pre-sio-nan-te, el montaje arriesgadísimo de "el pánico" de Rafael Spregelburd producido por la Escuela del Actor y dirigido por Xavi Puchades, dos horas de intensa tragicomedia que casi nos cuesta una lipotimia, qué calor!!!!.

Y antes de dormir un zapping rapidito en la alta madrugada, descubriendo una peli casposísima pero entrañable: "Locuras de verano" con una encantadora, algo andrógina y mojigata Katherine Hepburn paseando sola y enamoradiza por ayyy... Venezia!! Un auténtico publi de la ciudad con un horrible montaje sonoro, en fin. Cuanta verdad tiene ese momento en que una atraviesa la columnnata en sombra, con un contraluz cegador y descubre Il campanile de San Marco. Sobre todo cuando haces zapping y encuentras, pasada la medianoche y compartiendo parrilla con esta castidad romántica otros campaniles propios del mar de los abrazos...

Bueno... que la cara de felicidad (F...) os acompañe.
Good week!
TREMENTINA LUX


Friday, June 19, 2009 

Current mood:Cresteando
Hoy he buscado en internet algo que no existe. Lo he entrecomillado. Nada. Lo he puesto sin entrecomillar. Nada. Sé que existirá. Supe que iba a existir. Pasados unos días hallaré cientos, miles de resultados. Curioso, ¿no?.

Es la soledad de lo por venir. La invisibilidad de lo por venido. Lo original es el origen. El origen es... la nada. No se ha encontrado ningún resultado para....() schssss...silencio.

Dicen que Gala inquietaba a Breton por lo que tenía de maga. Puede ser. Leo demasiado, escribo demasiado.

TREMENTINA LUX
Con la nieve y los glaciares en la garganta.
Monday, June 08, 2009 

Current mood:Hija de Diógenes
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¿Quién no ha tenido alguna vez un sueño despierto, quien no ha fantaseado una locura? Piensa en... en un maníaco que se enamora, qué sé yo, de una prenda de ropa interior sucia; que a fuerza de ruegos, de amenazas, desdeñando todos los peligros, adquiere ese miserable trapo idolatrado. Cosa rara ¿no? Un hombre que simultáneamente se avergüenza del objeto de su codicia y lo adora más que a todo en el mundo, un hombre dispuesto a sacrificar la vida por ese amor, pues experimenta quizá sentimientos tan vivos como los de Romeo y Julieta... Hay casos así ¿no es cierto? Tú comprendes entonces que deben existir cosas... situaciones que nadie se ha atrevido a materializar y que el pensamiento ha engendrado por accidente, en un instante de desvarío, de demencia, llámalo como quieras. En la siguiente etapa, la idea se materializa. Eso es todo.

Estupefacto con la garganta seca, repetí:
- ¿Eso es todo? - La cabeza me estallaba. - ¿ Y la estación, qué tiene que ver la Estación?
- Se diría que te niegas a entender - gruñó Snaut, observándome-. He estado hablando de Solaris, sólo de Solaris, y de ninguna otra cosa.

Stanislaw Lem. "Solaris"


Es una chica, joven. Pasea por el campo, hay trigo, muchas gramíneas, pero ella no es alérgica, la alergia es el fruto de la decepción. En un patio tres hombres se afanan por encordar un enorme y antiquísimo tonel de vino. Es tierra de vinos. Este tonel es un clásico, pero lo han restaurado con barnices y esencia de Trementina, ahora parece nuevo.

El tonel es tan grande que no entra por la puerta de la casa. La casa tiene muros de piedra y amapolas que nacen del vacío entre las piedras, siempre nace algo bello de la nada. Los hombres no han tensado las cuerdas y se aflojan tanto que será imposible izar el tonel así, hasta el primer piso, el balcón, lo más alto. Algunos paisanos empiezan a curiosear.

La chica está ahí, pensativa. Piensa en las cuerdas, en las cinchas, en la dificultad de atar algo curvo y hacerlo resistente a los envites de la vida, a ser apedreado. Al fin ella se acerca y se dirige a los muchachos. Uno de ellos es guapo, fornido, atento. La escuchan, no se sabe por qué. La chica joven, que no los conoce de nada, dirige las ataduras, dice: -así, ahora tensa, ahora pasamos la cuerda por aquí, ahora, levantadlo, eso es, fuerte, y ahora la cruzamos, perfecto, y una vuelta más, que no se escape, otro nudo, eso es, ya está, resistirá, resistirá.

Luego les ayuda a llevar el tonel hasta la base del balcón. En ese balcón se escucharon canciones de amor cortés, trenzas por las que treparon ingratos amantes. El muchacho fornido espera arriba junto con otro hombre, confían en ella, la desconocida. La chica les pone la escalera, les proporciona una vista común, les indica como ejercer la fuerza en la tarde en que entre todos suben al fin el tonel a lo más alto. Las piernas les han temblado. Las muchachas casaderas han salido a los alféizares a aplaudir a los muchachos, hay vítores y amores tempranos.

El tonel está en su sitio y la chica joven se aleja en silencio de la casa con paredes de piedra donde nacen las amapolas hijas del vacío. El muchacho, seguro de sí mismo, le aprieta el hombro, a la chica discreta que ya se iba, y le ofrece una copa de buen vino antes de que salga la luna tan llena llena que el crepúsculo se ha quedado indefenso.

Ella piensa entonces que la poesía está en todas partes, incluso en ese miserable tonel idolatrado, en su interior sucio, en esa panza que nadie se ha atrevido a materializar cubierta de telarañas y gusarapos. Brindan y caen las cuerdas que ataban los pies, dicen gracias al caer. El día funde en negro, el pensamiento, el desvario.

TREMENTINA LUX


Tuesday, June 02, 2009 

Current mood:FRÁGIL Y LIBERTINA
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“Cada vez que te escribo quisiera escribirte como tú lo haces, expresarme con tus palabras, con la ayuda de tus medios imperturbables, tranquilos y al mismo tiempo tangibles. Tu lenguaje es como el reflejo de una estrella, Marina, cuando aparece en la superficie del agua, y alterado y perturbado por el agua, por la vitalidad del agua, por el correr de su noche, se escurre y surge de nuevo, pero ahora a una profundidad mayor, como habiendo tomado confianza en este mundo de espejos: siempre así, después de cada nueva desaparición suya: siempre más profundamente en las olas” .
Rainer Maria Rilke, carta a Marina Tsvietaieva. 


“Tu eres aquello con lo que soñaré esta noche, aquello a quien yo apareceré en sueños esta noche”. 
Marina Tsvietaieva en una de sus últimas cartas a Rainer María Rilke.



Sam dice que la palabra “suave” no está en mi vocabulario. Sam me hace reír. Sam dice, - suave, suaave, ¡suaaaaveee! Hacerme reír es su estrategia para debilitarme. Pero últimamente cuanto más frágil, más fuerte. Me río mucho con Sam, quienes nos han visto en acción dicen que mi risa se contagia, que mi risa es contagiosa y que vuela de boca en boca, como una paloma. Yo no me imagino una risa tan cursi, a estas alturas, más bien creo que se trata de un mosquito o un murciélago, el mismo que me besa desde hace tres noches las mejillas, los labios y los ojos mientras duermo. Sam es Argentino, imaginad pues lo bien que suena su “suaaave”.

Limpio cajones. Sale del cajón una nota que escribí a mano, hace tiempo: Desayuno, Tenormín, Urbasón, Daflón, Nimotop, Seguril, Comida, Adolonta, Boi K, Navixén, Trangorex, Cena Toriol, Nimotop, Daflón, Prevencor, Sintrón, Calcio y un Transtec cada tres días. Leo esto, lo leo con entonación o sin ella y siento nostalgia, deflagración. Cada día las palabras y el ánimo que son capaces de convocar, me sorprenden más. Hoy esta nota perdida se ha convertido para mí, en poesía.

“La última palabra” la tiene Paco Zarzoso, ahora, en el Teatre Micalet. Es un texto irónico, valiente, yo diría casi brutal contra el sistema de computación de las palabras. Y sin embargo, me hizo reír, casi tanto, casi más que Sam. La “Pasión de Juana de Arco”, esa bellísima película muda de Dreyer está en escena desde el inicio. Forma parte de la escenografía de una oficina de guionistas, seres de letras obligados a contar palabras, a desposeer tantas veces de valor a la vida y a la muerte y al conflicto que han perdido el don, han dejado de creer en ellas, en las palabras, han dejado de saber usarlas porque de tanto usarlas se han vuelto mudas. En la última palabra hay acción y hay fantasmas.

¿Para qué escribimos? Paco responde a ello en boca de uno de sus personajes. Es una sentencia que tiene el poder de la verdad dicha tomando un café o paseando por un Paraíso en Penumbra. Pensad en ello, ¿para qué escribimos? ¿para qué trabajamos? ¿para qué componemos? ¿para qué pintamos o fotografiamos o simplemente fichamos cada día? Pensad vuestra respuesta. Yo comparto la mía con el personaje de Zarzoso.

Ayer estuve en el Notario. Me veo obligada últimamente a realizar cosas que cambian mucho mi percepción del mundo. El Notario, con mayúsculas, es un señor que sabe leer, que lee magistralmente sin entonación. Para él, como para los productores de series televisivas, las letras son números, las trata así, cuantitavivamente, en horizontal. Vas allí, esperas varias horas, hacerte esperar es un síntoma de la importancia de su quehacer, que te va a costar una cifra de tres o cuatro dígitos. Entras a su despacho, que presenta ante tus ojos un contraluz perturbador. El Notario es un Pantocrator en su trono de maderas nobles, envestido de poder y empieza a leer en voz alta tu documento como si de una jaculatoria se tratara. Cuando la lengua del Notario se fatiga, -usufructo, usufructuario, usufructuaria, plusvalía- el Notario deja de leer, presupone lo escrito y sigue -bla, bla, bla, (textualmente) -bla, bla, bla, firma aquí- y señala con su dedo extendido, gesto divino donde los haya.

Su secretaria pone pegatinas en el escrito y te vuelven a hacer desesperar un par de semanas más. Al salir piensas, ¿que carajo he firmado, si ni siquiera me han dejado leerlo? Supongo que históricamente este señor sabía leer y los demás no. Él da Fe y tú, te lo crees, ese es el trato. No lo se, es un oficio curioso que no entiendo y no comparto. Exceptuando a los notarios, (ahora ya con minúsculas) que, a juzgar por su falta de entonación leen por dinero, los demás... ¿para qué leemos?

“La última palabra” me ha impresionado mucho. Confirma algo que intuía y que me produce escalofríos. Tengo razones para pensar que quienes creamos mundos posibles a través de la expresión hacemos posible el mundo que nos rodea. Lo expresamos y se crea, o se crea y entonces toma expresión, no lo se. Hay algo, o mucho de sobrenatural en todo esto. Hay palabras que anticipan hechos o que se solapan. Yo ahora dejo cartas en la tumba de mis padres como las dejé el año pasado en la tumba de Baudelaire. ¿Para qué pensáis pues que escribo? ¿para qué me lean? ¿para qué me respondan?...

Paco Zarzoso dice, bueno su personaje dice: - escribimos para que nos quieran, -Imbéciles, añade con eco. Sí, que pequeña gran verdad. Algunos y algunas escribimos siempre por amor. Escribimos para que nos quieran más, quizás para querernos más. Y leemos para amar a los demás, para amarlos más.

Esto, como un “suaaaave” dicho en una pista de tenis, suena muy entrañable cuando es compartido, como en el caso de Marina Tsvietaieva y Rainer María Rilke. Aunque por lo que tengo entendido, jamas estuvieron frente a frente. Él se aturdió primero y se asustó después ante la urgencia del encuentro que Marina deseaba, ante la necesidad de convertir en presencia la fisicidad. Marina quería ser poeta y no poetisa, quería inspirar y ser inspirada, una excepción en un mundo de musas pasivas.

Hay que ser valiente, sí, para aceptar todo esto, para escribir la última palabra. Hay que ser valiente. Quizás a eso se refería Rilke. La estrella frágil y fuerte se sirve del mar de palabras, pero jamás se ahoga en ellas, jamás pierde en ellas su brillo cegador y cada vez que escribe, que aparece o desaparece por amor, nace más profunda entre las olas.

Decidme, comentad aquí cerquita del corazón, abrid vuestra persiana a la madrugada, ahora que nadie os lee: Y vosotros y vosotras… ¿para qué escribís? O… como la Juana de Arco de Dreyer y otros seres a los que quiero, ¿para qué guardáis silencio? ¿también por amor? ¿para huir del amor?... Os espero.

Hoy es un día especial.
TREMENTINA LUX

Thursday, May 28, 2009 

Current mood: SIN QUERER

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“La noche te perdió. La noche y el día se disputarón tu cuerpo, tu alma, en la larga lucha del convento, y mientras la niña que fuiste anda por días puros, a la luz del sol, misionando, sufriendo, cantando alabanzas, la mujer que hoy eres vive la noche, transnocha de día, está llena de noche.”
Francisco Umbral.



Ayer adquirí tres libros de saldo. Uno de Francisco Umbral, un tipo demonizado en la infancia por los fieles cancerberos de la moral. Digamos que lo he considerado, no se si justa o injustamente como un dandy grosero, demodé, maleducado y maldito, durante mucho, quizás a la luz de mi tardío descubrimiento, demasiado tiempo. El texto, publicado en una (perdón) horrible colección, “Ediciones irreverentes”, se titula, también (perdón) horrible título: “Carta abierta a una joven progre”. Umbral tiene una voz poderosísima, a veces muy poética, a veces muy soez, a veces excesivamente surrealista, empachada y barroca. Lo que pasa es que siempre es lúcida, culta pero a ras de tierra y la verdad nos afrenta como un escupitajo, con acritud. Es, al menos, una voz diferente, íntima y políticamente incorrectísima. Caray, en pleno Siglo XXI un anarquista de la vindicación de género, que lujazo.

El segundo ejemplar es de Estrella de Diego, profesora de Arte Contemporáneo en la Complutense y prolífica investigadora dada a publicar ensayos sobre cuestiones de género en el Arte. El libro en cuestión se titula: “Querida Gala. Vidas ocultas de Gala Dalí”. Ni Dalí ni Gala han sido nunca, tampoco para mí, referentes de virtud. Sin embargo, hace unos días estuve en su casa, en Portlligat. Vi sus zuecos, vacíos de pies, de diferente tamaño, unos grandes, los de ella pequeños, blancos, esperándolos en una eternidad sin respuesta, dóciles como perrillos, junto a la cama. Vi sus camas con dosel y su piscina en plan Alhambra y su estudio y ese armario forrado de recortes de prensa donde aparecen los dos. Fotografié una de esas imágenes de prensa, en ella Gala mueve los hilos de las manos y la cara de Dalí y Dalí mueve los hilos de una pintura, en un triángulo de marionetas, el Amor, la Vida y la Chispa, o El Incendio que surge de eso y que es ya distinta a ello: El Arte.

Desde ese momento, en que compartí su intimidad, tuve mucha curiosidad por conocer a la otra Gala, que seguro que la hubo, la que no fue una arpía sino una dadora, la Gala que no nos cuentan los amigos ofendidos de Dalí, los cronistas machos de la época, envidiosos quizás de su éxito o del tándem sagrado que ellos dos establecieron y que hizo al mundo diminuto, muy pequeño. Por eso compré el libro de Estrella, por mis dudas razonables.

El tercer ejemplar se titula “Zelda y Francis Scott Fitzgerald”, lo firma Kyra Stromberg y habla fundamentalmente de lo que ella denomina la pareja perfecta de la era del jazz. En la pareja perfecta, Zelda, a la sombra de Scott intentó profesionalizarse en la danza, la literatura y la pintura. Escribió 480 páginas de una novela, doce relatos, artículos, reseñas críticas y una extensa correspondencia con él. Dicen que Zelda influyó a Scott de manera definitoria y hay un par de investigaciones que demuestran con datos concretos lo que él mismo llego a afirmar: “me he casado, en efecto, con la heroína de mis novelas”. Dos ejemplos apasionantes de mujeres con talento, hipotecadas por esa manía de matriarcalizar las relaciones artísticas con el amado, de servir al arte, de universalizar el amor. No son las únicas, pero son admirables.

En paralelo a estas jugosas adquisiciones que me costaron la magnifica cantidad de ocho euros, leo la extraordinaria tesis doctoral de Núria Rodríguez, que ha rescatado algunos textos de artistas, pintoras, fotógrafas, tejedoras… resolviendo con creces las preguntas de partida: ¿Escribían estas mujeres? ¿Dónde están sus textos? Mencionaré tan solo dos avatares del interesante y vasto trabajo que Núria nos ha brindado, para nuestra siempre incrédula sorpresa.

El primero, os lo destaco por demoler una utopía. Habla de la cara que se le puso a Walter Gropius, responsable de la Escuela de la Bauhaus cuando, (debido a la constitución de Weimar que otorgó a la mujer libertad de estudios ilimitada) se le llenó la prestigiosa escuela de damas, en número igual o superior a los caballeros interesados.

Aterrorizado por el descrédito y el amateurismo que esto pudiera convocar, decidió implantar un cupo y pretextar que las mujeres lo que de verdad hacían bien no era trabajar en los talleres de carpintería o arquitectura, sino darse a los telares. Y cito textualmente al Sr. Gropius, eminencia entre las eminencias, en una carta escrita a Annie Weil: “ no es aconsejable que las mujeres trabajen en los talleres de artesanía más duros, como el de carpintería. Por esta razón, en la Bauhaus se va formando cada vez más una sección de carácter marcadamente femenino que se ocupa principalmente de trabajar con tejidos. Las mujeres también se inscriben a encuadernación y alfarería. Nos pronunciamos básicamente en contra de la formación de arquitectas”.  ¡Caray!

Otra de las voces que me tiene subyugada, es la de Marianne von Werefkin, fue pintora y perteneció al grupo Der Blaue Reiter, El Jinete azul. Fue una prolífica diarista y reflexionó sobre la espiritualidad del artista abstracto mucho antes de que Kandinsky, buen amigo suyo, publicara en 1910 el famoso texto: “De lo espiritual en el arte”.

Marianne escribió durante cuatro años, de 1901 a 1095 su diario con el título “Cartas a un desconocido” en el que a través de un alter ego planteaba una visión especular de la mujer artista en la que se estaba convirtiendo, y sus dudas a cerca de si estas dos condiciones juntas, reunidas en una misma persona, mujer y artista, eran posibles.

Tuvo una trayectoria artística brillante que le valió el apodo de El Rembrant Ruso, hasta que conoció a Alexei Jawlensky un pintor cuatro años menor que ella y bastante más mediocre, del que se enamoró, perdida, perdidamente. Le dice a una amiga: “Amo su trabajo y quiero ayudarle” Y sigue en su diario: “ quiero ofrecerles, (a los hombres que ella ama) nuevos horizontes, nuevos dioses, una nueva e incipiente fe, la fuerza creativa”. Werefkin y Jawlensky vivieron cuatro años de místico y fraternal amor, en los que ella le sufragó los gastos y la vivienda y no se cuantas cosas más, a su pequeño y amado petimetre. Luego vino la traición, Jawlensky mantenía en secreto una relación con Helene, una sirviente de la cocina, con quien tuvo un hijo. La cosa acabó en separación y Werefkin años más tarde, gracias a la escritura en su diario comienzó a pintar de nuevo, a reencontrarse como artista, a liberarse de la tarea auto-impuesta de ser una “sirvienta del arte”. Del arte de otro.

A esta algarabía de preciosas personalidades, podemos sumarle la contingencia de que hace dos semanas estuve en el concierto de Ana Elena Pena y Vanexxa y que por fin he podido colgar fotos de músicas (el femenino de músico) en mi álbum de conciertos. Su directo fue retador, sus letras impactantes, su atrezzo y su teatralidad digna de los grandes referentes del buen directo de rock, sexo, furia y actitud. Nada de soserías como tanto se da últimamente en los, a veces, aburridos e insustanciales directos Indies. Desde entonces, queridas, en determinadas situaciones no dejo de pronunciar el mantra, buenísimo, Ana Elena, gracias; “Ensalada de pepino en colegio femenino”.

¿Y a qué viene todo esto? Bien, a lo siguiente. Ayer un amigo me cuestionaba la pertinencia de los estudios de género, en los que como habréis intuido, ando metida por auténtica convicción. Mi amigo me hacía notar lo insultante que podría resultar ser estudiado por la mera pertenencia a un sexo o a otro. Lo innecesario ya hoy día de estos estudios, que pese a todo no se plantean desde la exclusión sino desde la complementariedad. Y toda la noche, como a marianne y a Gala y a Zelda y a la chica progre de Umbral me ha estado dando vueltas la cabeza, llena de pepinos.

Pondré un ejemplo sencillo, para que lo entendáis:

Anoche, por ejemplo, no se, doce millones de personas tan sólo en España estuvieron pendientes de un partido de fútbol, masculino, con sujetos activos masculinos: jugadores, entrenadores, fisioterapeutas, árbitros, locutores y mandatarios. La única presencia relevante femenina fue: "La Copa". El objeto pasivo, de nuevo el Objeto de Deseo, esa gran vagina codiciada por los héroes, garantes de la fuerza, la masculinidad, el sudor de la frente y la violencia física. Esa gran Copa además, dentro del ritual, es ofrecida por el poderoso, el señor feudal al capitán del equipo, algo así como si dijera, en ese abrazo secreto: - te has ganado el derecho de pernada. Menos mal que tenían, todos ellos la bendición del Papa. Supongo que La Copa sería virgen, sin mácula,  era brillante, digna, claro, la Virgen… ¡para el mejor!!... Es tan obvio y natural en esta estructura patriarcal que... ¿Alguien lo ha pensado? ¿Alguien se lo ha cuestionado?

También, supongo, que esto no pasa en la Literatura, el Arte, la Música, la Filosofía, la Gastronomía y la Alta Costura, por ejemplo... Nooo... En respuesta a mi amigo, a mi me sentaría fatal, por el mero hecho de ser hombre, que mi trabajo pasara a los anales de la historia, (anales, curiosa palabra). Que por ser hombre mi trabajo, amoldándose a los estereotipos y los valores hegemónicos se presupusiera superior, mejor o simplemente se considerara, que es lo que ha venido, viene y vendrá sucediendo. A las grandes y obsoletas enciclopedias biográficas me remito. Nos equivocamos si seguimos pensando que éste no sigue siendo un mundo de hombres con valores preponderantes masculinos y que la obra o el esfuerzo femenino por profesionalizarse se ningunea...  (Gala, Zelda, Marianne, y la chica progre saliendo de su cascarón tejido por la educación cariñosa de las monjitas). ¡Qué cabezotas son las chicas! (la mitad de la población humana) que siguen erre que erre, lucha que te lucha, sin amago de victimismo.

Como hiciera Gemma Lienas, en “El diario Violeta de Carlota”, he invitado a mi amigo a ponerse las gafas violeta. Son unas gafas ficticias, claro, que nos permiten ver el mundo al revés.

Por si alguien tiene problemas de imaginación os lo pongo fácil, no hablaré de Arte, sino de deporte: pensad en un partido de fútbol femenino, (que haber féminas que juegan a esto, las hay... ¡Oh! pero no son fuertes, ni dan espectáculo ni bla, bla, bla… vale, estamos con las gafas puestas). Bien, el partido cuenta con una audiencia de más de doce millones de gritonas solo en España, (!!!y como gritan GOOOL, cómo gallinas!!!, recuerda que en este mundo es a ellos a quienes se les dice, de broma… “calladito estás mas guapo”) Piensa en árbitros femeninos, entrenadoras, fisioterapeutas, locutoras, mandatarias y jugadoras. Del diseño del equipaje ni hablamos porque lo diseñarían ellas, para estar más cómodas y no siguiendo parámetros de chichi y camiseta mojada, no, que estamos con las gafas.

Bien, a lo importante, añade un trofeo tipo Obelisco, largo, grueso y lustroso, erecto, apuntando al cielo, vamos, con una clara simbología fálica. Imagínate el estadio lleno y a todas esas mujeres locas por conseguirlo, (¿será virgen…? Agg… quien querría un obelisco inexperto, !qué horror!). Imagina que quien da el trofeo es una mujer. La más poderosa le entrega a la capitana el trofeo, la metonimia del varón, el todo por la parte… Sería algo así, ¿no?... el obelisco no puede salir por piernas porque el objeto en todo este juego, no corre, se aguanta quietecito y callado y es al fin entregado a las heroínas para que hagan con él, no se, ¿ensalada de pepino?.

Bueno, a este súper evento mediático a nivel europeo, añade un mandatario, uno solo, entre todas las gobernantas, para que haya una excepción que confirme la regla. Interesa que el tipo sea algo andrógino es decir que no sea muy masculino, no vaya a ser que resulte una amenaza, por favor. Imagina también si quieres, un consorte y añade un locutor heterosexual de buen ver que guste al público, femenino, y que le haga pensar que esto del fútbol de chicas, a los varones, mira tu por donde, oye que sí, también les interesa. ¡Ah!, y en el público también, también va habiendo hombres, hombres que ven la luz y que al fín entienden esto del fútbol, digo, Futbal. Y dadme las gracias porque la pelota, o el balón, no entran en este juego violeta gracias a la ambigüedad sexual de su denominación.

¿Qué tal? ¿Apabulla el estadio? ¿Se os ha puesto cara de Walter Gropius con la bedelería de la Bauhaus a rebosar de muchachitas con sueño de arquitecta?

Este es el Siglo. XXI. Queda mucho por hacer, claro, y lo haremos juntitos y juntitas ;-)
!Feliz día!

Llena de noche,
TREMENTINA LUX

Thursday, May 21, 2009 

Current mood:En el Jardín de Vang Gogh

Tuesday, May 19, 2009 

Current mood:SIGO EN PLAN PIRÓMANA...
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A LA VUELTA, TAL VEZ

Restauré mi confianza
arreglando el tacón.
Mis braguitas limpias
A mano, dulces alas,
a veces tropiezo
Con el satén.

Fue domingo
Junto al colmado
La noche sola
Con dos hielos de más.
Mi tacón,
Mi tacón.
Piedra, pared y salmuera.

Deshojé dos mariposas
Escribí el amor
En un cactus.
Solo las alas
Sí, olvide decirlo,
Sólo sus alas,
Con guantes de rejilla
y una navaja de plata.

Las uní después
En la Habana,
palabras hechas
de memoria
y fluyó de mí
El fleco de la noche
Hirviendo la mar,
Hirviendo la mar a tí.

¡Ah! Mis braguitas
Duermen su siesta
Que va volví
De perder mi inocencia
En la maleta
Aquella tarde
De verano sin venir,
Junto al tacón
mullendo la carne,
Y el poema
cojuelo al sol.

TREMENTINA LUX

Friday, May 08, 2009 

Current mood:Pirómana
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Él dice:
-"Yo debería tener un infierno para la cólera, un infierno para el orgullo, - y el infierno de la caricia; un concierto de infiernos... "

Arthur Rimbaud.


Temporal y afectuosamente,

TRAMUNTANA LUX